Sentado en la sombra de los árboles de todos los bosques del reino el último rincón del mundo en el que aún hay silencio lugar para el diálogo conmigo mismo interno intento volver hablar despúes de tanto tiempo. Pero solo se ladrar por que no encuentro las palabras que ayer deje escondidas por el miedo a pronunciarlas bien, viste mi cara & no te supe decir nada & es por eso... que me despido en esta carta. Me vuelvo aire mezclado en los aromas, es más si tu respiras hondo yo puedo entrar colarme dentro del pulmón que oxigéna tu sangre & besar la misma carne que me hizo llorar. Mejor será que cierres todas las ventanas si no quieres que yo salga & se me lleve la brisa de la mañana, es imposible guardar el perfume de una persona & desde que dormí contigo no he cambio las sábanas. Me marcho con el viento el último rincon del mundo en el que aún hay silencio. Me marcho con el viento Escucho los graznidos de los patos de mi almohada hecha de plumas. sólo fue un cigarro aunque pusiera "fortuna". la espuma de los días, como Boris Vian, luna: te escribo en soledad lo que toda esta sala escucha. & ese es el peligro de ser demasiado sincero, cuando todo el mundo opina hasta de tus silencios. ¿De qué me sirvira correr para tenerte lejos, si vuelve a aparecer cuando cierro los ojos? Sigo en las sombras de los árboles del bosque & tocan para mi los grillos cuando cae la noche alérgico a la gente, & en busca de antibióticos... sigo entre mis letras, escondido de los números. Me marcho con el viento Al ultimo rincon del mundo... bosque adentro.
martes, 26 de abril de 2011
Bosque adentro.
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